
Resumen.
La IA no necesita una actualización de ciencia ficción para trastornar la economía: los modelos actuales, y las versiones más baratas y capaces que ya están en proyecto, están preparados para perturbar casi todos los rincones del mercado laboral. Su sorprendente rendimiento en texto, imagen y vídeo amenaza con trastornar la forma en que se realiza el trabajo en las filas creativas de escritores, diseñadores, fotógrafos, arquitectos, animadores y publicistas de marcas, así como en la multitud de hojas de cálculo de analistas financieros, consultores, contables y preparadores de impuestos. Ni siquiera los bastiones con credenciales del derecho, la medicina o el mundo académico están a salvo: La IA puede cribar océanos de contenidos y ofrecer asesoramiento o cursos a medida a una fracción del coste actual, y con una calidad que se acerca rápidamente.