
Resumen.
Como responsable de personal, he visto de primera mano cómo las tensiones interpersonales y los comportamientos tóxicos no abordados ni resueltos pueden conducir al fracaso de la organización. Un sutil desaire racial, una discusión sobre los resultados de un proyecto o los cotilleos sobre la percepción de ventajas injustas pueden afectar negativamente al rendimiento, la colaboración y la productividad del equipo, crear fricciones operativas entre los equipos y hacer que los empleados se sientan desvinculados, desconfiados y desmotivados. Estos problemas pueden surgir debido a diversos factores, como las diferencias de personalidad y perspectivas, los privilegios raciales, de clase y de género, los estilos de trabajo y comunicación, los desequilibrios de poder y/o la falta de transparencia y claridad sobre los procesos de trabajo y los objetivos empresariales.