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Resumen.
A estas alturas, la mayoría de las empresas saben -al menos a nivel intelectual- que unos buenos datos son esenciales para unas operaciones eficientes, una toma de decisiones acertada y una IA potente. Sin embargo, no reconocen el papel fundamental que desempeñan las personas en la creación de buenos datos. De hecho, muchos ven a las personas como una gran parte del problema, culpándolas de falta de atención, reticencia a aprender nuevas habilidades y miedo excesivo a ser sustituidos.