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Resumen.
He observado una paradoja en los altos cargos de las organizaciones: cuanto más ascienden los líderes, menos comentarios sinceros reciben. A medida que aumentan la visibilidad y lo que está en juego, también pueden aumentar los puntos ciegos. Los compañeros dudan a la hora de cuestionarles. Los subordinados directos suavizan sus comentarios. Los consejos de administración se centran en los resultados, no en el comportamiento. Con el tiempo, incluso los CEO más competentes pueden acabar aislados.