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Resumen.
A lo largo de sus carreras, los altos directivos han visto cómo los datos se volvían cada vez más importantes: para "llevar la tienda", para tomar decisiones y establecer la dirección, y hoy como combustible para la IA y la transformación digital. Sin embargo, sospechan que los datos y los programas de datos de su empresa simplemente no están a la altura: Demasiadas personas se quejan de que no disponen de los datos que realmente necesitan y no confían en los que tienen. Han experimentado personalmente estos problemas a lo largo de sus carreras, pero sólo los veían como "parte del trabajo". Cada vez más sienten que ésta no es una buena forma de dirigir la empresa. El bombo publicitario en torno a la IA exacerba esas preocupaciones.